Nota publicada: 2026-07-30
Antes de que la ciudad termine de despertar, el Metro ya tiene a sus primeros comensales. En los pasillos y correspondencias de las estaciones, entre el paso apresurado de los pasajeros, aparecen los comerciantes que ofrecen café, pan de dulce, tortas y empanadas, alimentos que dan energía para iniciar las actividades del día.
Conforme avanzan las horas el menú cambia y por 25 pesos se pueden comprar cinco tacos de canasta, chilaquiles por 35 pesos, un plato de comida china en 70 pesos, sushi y tostadas a 10 pesos la pieza, uno de los productos más económicos, además de las tortas.
En la estación Salto del Agua, su bajo precio dejó de ser el único atractivo, ya que Las Tostadas de la 8 también se volvieron populares en redes sociales, por lo que mientras a algunos les sirve para no estar con el estómago vacío, otros deciden acudir por curiosidad.
“Es una ayuda, ha sido una buena opción porque quitaron el comedor por donde vivía en la alcaldía Iztacalco”, comentó Leticia Torres, quien aseguró que “con 30 pesos ya la hago para aguantar hasta que llegue a casa, y lo más importante, no te enfermas”. Comentó que su preferida es la de pata.
Sin embargo, otros llegan motivados por la curiosidad. “Vine a probar exclusivamente porque las vi en Internet, es muy económico y para los que andamos a la carrera, funciona”, dijo Saúl.
Ahí cualquier rincón se convierte en comedor improvisado, ya sea recargados en la pared o de pie degustan sus alimentos entre el paso de la gente.
Del otro lado del mostrador, las trabajadoras señalan que reciben diariamente 10 paquetes de 100 piezas de tostadas cada uno y “hay veces que nos queda una bolsa y otras veces no nos queda nada. Empezamos a la 1 de la tarde y a las 8 de la noche paramos”.
Dijeron que entre los clientes hay quienes sólo compran una o dos, pero también hay los que llegan a comer hasta 10.
Sin embargo, no todos buscan calmar el hambre con antojitos, ya que entre el ir y venir también hay quienes optan por una bolsa de fruta de 10 pesos o una barra de amaranto por 5 pesos, mientras otros se inclinan por unas papas, además de chicharrones, cacahuates, gomitas, chocolates o churros azucarados.
Los madrugadores
Pero detrás de cada torta o café hay quienes comienzan mucho antes de que las estaciones del Metro abran sus puertas.
Son vendedores que provienen de municipios del estado de México, como Chimalhuacán, quienes se levantan alrededor de las 4:20 de la mañana para llegar puntuales.
Sin embargo, no todos recorren el mismo camino ni tienen los mismos horarios, ya que otros cuentan con mayor flexibilidad al entrar a las 10 de la mañana.
Es el caso de Tadeo, de 20 años, proveniente del oriente de la ciudad, quien encontró en la venta de frapés una forma de reunir dinero para continuar con sus estudios. “Me faltaba un año de preparatoria, pero la dejé y entré a trabajar para juntar dinero y seguir el siguiente año, porque mi sueño es ser sicólogo”, relató.