Es un deleite ver cómo hemos alcanzado finalmente la cúspide de la evolución médica. No puedo evitar soltar una lagrimita de alegría al ver cómo las salas de espera ahora son espacios de "meditación profunda"
Es un deleite ver cómo hemos alcanzado finalmente la cúspide de la evolución médica. No puedo evitar soltar una lagrimita de alegría al ver cómo las salas de espera ahora son espacios de "meditación profunda"