Nota publicada: 2026-08-25
Un estudio científico encontró que el reguetón puede generar una mayor actividad en determinadas regiones del cerebro que otros géneros musicales, incluida la música clásica.
La investigación, realizada mediante resonancia magnética funcional, analizó a 28 personas mientras escuchaban fragmentos instrumentales de música clásica, electrónica, folk y reguetón.
Los resultados mostraron una importante actividad en las áreas auditivas, regiones premotoras y estructuras relacionadas con el movimiento y la recompensa. El reguetón destacó por la conexión entre la percepción del sonido, el movimiento y la gratificación.
Los investigadores señalan que una posible explicación está en su estructura rítmica. El llamado dembow tiene un pulso claro y predecible que facilita que el cerebro anticipe el siguiente golpe y prepare sistemas relacionados con el movimiento.
La neurocientífica Manuela del Caño Espinel explicó que la capacidad del cerebro para anticipar patrones podría contribuir a esta respuesta. En contraste, composiciones de Bach, Mozart o Vivaldi pueden presentar cambios más complejos de ritmo, tonalidad y estructura.
Sin embargo, una mayor actividad cerebral no significa necesariamente mayor inteligencia ni que el reguetón sea superior a la música clásica. El estudio midió respuestas cerebrales ante estímulos musicales específicos, pero no cambios permanentes en las capacidades cognitivas.
Los resultados tampoco permiten afirmar que todo el reguetón produzca la misma respuesta, debido al reducido número de participantes y a las características particulares de las piezas analizadas.
El hallazgo muestra que el cerebro responde de manera diferente a los patrones, ritmos y estructuras musicales, independientemente del prestigio o popularidad de un género.