• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Remesas contra la inflación... ¿y lo demás?

Azalea Lizárraga / azaleal@golfo.uson.mx




Nota publicada: 2022-08-03

¿Quién, en su sano juicio, no se encuentra preocupado por el entorno socioeconómico y hasta político del país, particularmente, en lo que atañe a Sonora? Este gironcito de patria en el que, por accidente o elección, decidimos echar raíces, formar familia y sudar la gota gorda para que la vida nos ofreciera sus mieles, con los consecuentes sinsabores que nos proveen el balance necesario para seguir perseverando en esto que llamamos vivir.

En lo que va del año, es cada día más evidente el fantasma de la espiral inflacionaria que lo mismo les pega a nuestros vecinos latinoamericanos del sur, como Argentina, Venezuela y Brasil, con los índices más altos del continente. Trasciende que Estados Unidos de Norteamérica se enfrenta a una inminente recesión, lo que usualmente debiera aterrarnos, económicamente hablando, ya que el adagio popular dice que si a los gringos les da resfriado a los mexicanos nos dará neumonía, con posible desenlace fatal.

Súmele usted que igual están siendo afectados los países euroasiáticos, sin dejar de lado a Rusia o China, por mencionar a dos gigantes transcontinentales, lo que nos llevaría a pensar en la probabilidad de una crisis socioeconómica sin precedentes en nuestro país, a pesar de los esfuerzos implementados por el gobierno federal a través del Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC).

Porque pareciera ser que los anuncios presidenciables de estabilizar el precio de algunos artículos de la canasta básica, cayeron en saco roto, ya que estos desaparecieron de los anaqueles de las tiendas comerciales. Cada día cuesta más adquirir los insumos básicos para el hogar y los salarios no se han incrementado sustancialmente que digamos.

A nivel local, las amas de casa se mortifican por el inminente aumento de precio de la tortilla de maíz a 30 pesos por kilo. De las tortillas de harina no se dice nada al respecto, pero como por arte de magia, vemos que en cada compra van disminuyendo el número de unidades en los paquetes de venta.

Al rescate, como diría el Chavo del 8, llegan las remesas enviadas por mexicanos en el extranjero que están batiendo record en el 2022.  India es el primer país receptor de remesas (89 mil millones de dólares en el 2021), pero México es el segundo país que más remesas recibe, 27,565 millones de dólares en lo que va de este año, un 16.57% más que lo recibido en los primeros seis meses de 2021, donde contabilizó 54 mil millones ese año; record también es el número de remesas mensuales en lo que va del 2022, 12.6 millones

Estas remesas representan el 4% del producto interno bruto (PIB) de México y benefician a cinco de cada 100 hogares de las zonas más vulnerables del sur país, donde ayudan al consumo interno, sobre todo con inversión en vivienda y salud.  Nada que celebrar, dirán algunos, porque lo anterior refleja la falta de oportunidades y otras debilidades de nuestra política económica, que generan el gran flujo migratorio de mexicanos hacia el mercado laboral estadounidense, tanto en la economía formal como informal, donde no se descartan actividades ilegales ligadas al narcotráfico.

Nos preocupa que desde mediados de la pandemia vimos que en Sonora aumentó considerablemente el desempleo. Súmele que más migrantes llegan periódicamente a nuestro estado, ya sea porque han sido deportados o porque intentan alcanzar el sueño americano y por endurecimiento de las políticas migratorias se han ido quedando por estos rumbos.

Independientemente de la razón, cada día vemos más personas en situación de calle, algunos con evidentes alteraciones en su salud mental, no solo en la periferia de esta ciudad capital y de ayuntamientos fronterizos; deambulan sin rumbo, solicitando apoyos diversos en las colonias del casco urbano y centro de la ciudad para subsistir; los estacionamientos comerciales y parques son usualmente su centro de pernocta, ya que los albergues existentes no se dan abasto para socorrerlos.

Según un estudio interinstitucional realizado por la Secretaría de Salud y maestros investigadores de la Universidad de Sonora, como el economista Miguel Ángel Vázquez y la trabajadora social Blanca Idalia Maldonado, y con datos proporcionados por el DIF Hermosillo, existen en nuestra ciudad capital aproximadamente 1,200 personas en situación de calle y/o indigentes, el 95% de ellos son extranjeros y más del 90% son varones.

Al no poder ofrecerles apoyos efectivos para resolver su situación legal y/o económica, el ayuntamiento los canaliza para que retornen a sus lugares de origen, aunque muchos se resisten a hacerlo, precisamente porque vienen huyendo de las condiciones precarias existentes en sus países.

Es indiscutible que urge una estrecha coordinación entre los tres niveles de gobierno -municipal, estatal y federal- para integrar estos temas a su agenda de trabajo, designar e impulsar políticas publicas asertivas y presupuestales, que permitan enfrentar con probabilidades de éxito este problema social que ha ido creciendo en los últimos años.

Somos un estado fronterizo con un gran potencial socioeconómico, por lo que debemos trabajar para garantizar el desarrollo integral y la seguridad de nuestras comunidades, sin dejar de lado la atención de las personas vulnerables, sea o no connacionales. De no hacerlo, pronto sufriremos las consecuencias. De hecho, creo que ya lo estamos padeciendo.



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