• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

¿Son mejores los alimentos bio que los convencionales?

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Nota publicada: 2021-04-03

El debate sobre si los alimentos bio, orgánicos o ecológicos son mejores que los convencionales viene de lejos, como recuerdan en Sedca (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación).
Una discusión que continúa y que se ha intensificado a raíz de un macroestudio de revisión que concluye que los alimentos bio contienen hasta un 69% más de compuestos antioxidantes. Asimismo, según la citada investigación, tienen cuatro veces menos de probabilidades de contener restos químicos de plaguicidas, así como de metales pesados tóxicos para nuestra salud.
Aclarar términos

En primer lugar, conviene aclarar términos. Así, en lo referido a la producción y etiquetado, la Unión Europea entiende que los términos biológico, orgánico y ecológico son lo mismo, puesto que designan a alimentos que no se han tratado con productos químicos, ni pesticidas, producidos con un sistema respetuoso con el medio ambiente, que fomenta la biodiversidad, contribuye a preservar los recursos naturales y favorece el bienestar de los animales y de las comunidades que los producen. En concreto, el Reglamento (UE) 2018/84 bajo el término "ecológico", agrupa los conceptos "biológico", "orgánico" y sus derivados o abreviaturas "bio" y "eco", que utilizados aisladamente o combinados podrán emplearse en toda la comunidad para el etiquetado y la publicidad de un producto ecológico.

En Sedca explican que un alimento orgánico es todo aquel que ha sido cultivado de forma natural mediante el uso de estiércol o compost y sin el empleo de productos sintéticos que potencien el crecimiento (fertilizantes) o eviten el ataque de insectos o parásitos (plaguicidas). Para esto último, emplean la rotación de cultivos; que evita la aparición de parásitos especialistas, y el biocontrol; es decir, el uso de otras especies que impidan el crecimiento de las especies parásitas.

En la entidad especializada en dietética y alimentación se hacen eco de diferentes estudios sobre las bondades o no de los productos bio. Uno de ellos, publicado en 2009 por la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (UK Food Standards Agency), concluye que "no hay evidencias científicas para elegir preferentemente alimentos orgánicos por su mejor calidad nutricional". A una conclusión similar llegó en 2012 otro estudio de la universidad californiana de Stanford, ya que no encontraron beneficios en la composición nutricional y tampoco en el contenido de compuestos fenólicos antioxidantes.

Sin embargo, el último gran estudio sobre los posibles beneficios de los alimentos bio, acometido en 2014 por un equipo internacional de investigadores -dirigido por la universidad inglesa de Newcastle-, señala que ingerir estos productos sí comporta beneficios para la salud. Este estudio, un metaanálisis en el que se juntaron datos de 343 textos previos, comparaba las diferencias de composición entre frutas, verduras y cereales orgánicos y normales.

Hasta el triple de antioxidantes

Esta investigación no incluía la comparación de la composición nutricional entre unos alimentos u otros, pero la conclusión de este gran metaanálisis es que comer vegetales orgánicos implica consumir el doble o triple de antioxidantes que con los alimentos normales, ya que las concentraciones de polifenoles o compuestos antioxidantes, cuya función es evitar el desgaste de nuestras células, eran entre un 18% y un 69%.

El estudio revela también que los alimentos ecológicos suponían una reducción a la mitad (48%) del consumo de cadmio frente a los producidos en cultivos convencionales. Hay que recordar que este es uno de los tres metales cuya presencia en los alimentos ha sido limitada por la UE (los otros dos son el plomo y el mercurio).

En cuanto a los contaminantes procedentes de productos químicos para fertilizar los suelos, este estudio encontró que los cultivos ecológicos tenían de media un 10% menos de nitrógeno; un 30% menos de nitratos y un 87% menos de nitrio. Además, estos cultivos presentaban cuatro veces menos de probabilidad de contener restos de plaguicidas o fungicidas en comparación con los cultivos convencionales.

Los autores de este informe dicen que el siguiente paso, algo que no se aborda en el estudio, es comprobar la relación entre el consumo humano de cada tipo de alimentos con variables de salud; bien comparando grupos de personas que consuman orgánicos con otro que no; o bien haciendo un estudio de intervención en el que se cambien las verduras de personas que no comen nada orgánico por comida de este tipo y comparar resultados al comienzo y al final del estudio. "Hasta la fecha", destacan, "no existen estudios robustos que analicen las posibles consecuencias".

Así las cosas, los autores de los dos primeros trabajos y algunos profesionales dedicados a este campo expresan sus objeciones a este último estudio, por ejemplo, Catherine Collins, nutricionista jefe del hospital de St. George de Londres, cuando alega que "el estudio compara peras con manzanas, ya que la mayoría de estudios cogen comida orgánica de los supermercados y la comparan con la no orgánica de los mismos establecimientos". Además, añade, "no se tienen en cuenta las diferencias de calidad en los suelos, dado que las frutas son de muy diferentes orígenes y los métodos de cultivo también difieren".

En la misma línea se pronuncian el profesor Richard Mithen, director del programa Comida y Salud del Instituto de Investigación; y Tom Sanders, jefe de la división de Diabetes y Nutrición de la Escuela de Medicina del King's College de Londres. "No hay una evidencia que apoye la idea de que consumir más polifenoles tenga beneficios importantes para la salud por la reducción de riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer u otras enfermedades crónicas", aseveran. De hecho, ambos afirman que "el alto contenido en polifenoles interfiere en la absorción de micronutrientes como el hierro o el zinc y que pueden incluso considerarse antinutrientes".

Estos investigadores sugieren también que "las diferencias encontradas en los niveles de cadmio podrían deberse a las diferencias de composición del suelo, independientemente del uso o no de fertilizantes". Ponen como ejemplo el Reino Unido, donde las concentraciones de cadmio son mayores que en otros países, razón por la que cualquier alimento cultivado allí, aunque sea de forma orgánica, tendrá más cadmio que otro cultivado en otra zona. De forma velada, estos expertos ven detrás del macroestudio a favor de los alimentos orgánicos intereses comerciales de quienes los producen.

Pero al margen de si los productos ecológicos suponen alguna ventaja nutricional frente a los normales o convencionales, lo que sí es cierto, remarcan estos expertos, es que favorecen al medio ambiente, toda vez que se valen de sistemas de cultivo más naturales y menos contaminantes. "Como siempre, el problema de este tipo de alimentos es que su cultivo requiere más tiempo y dinero, cosa que encarece su precio final haciéndolos poco accesibles a la mayoría de las familias, lo que no podrá solucionarse sin el apoyo económico de las instituciones a este tipo de productos".

Desmontando mitos

En Alimenta, un portal de nutrición escrito por dietistas-nutricionistas españoles, responden a las campañas de comunicación que aseguran que "el uso intensivo del suelo la agricultura convencional hace que los alimentos apenas contengan vitaminas", apuntando que "según los estudios con más evidencia científica, la cantidad de nutrientes que hay en un tipo de producto o en otro es prácticamente igual". y matizan, "parece que en algún producto ecológico podría haber un poquito más de antioxidante. Pero la existencia de una mayor cantidad de un nutriente, dentro de una alimentación equilibrada y variada, con preferencia por vegetales o frutas, no aporta nada especial ni en nuestra dieta ni en nuestra salud".

Las mismas fuentes precisan que si bien se han observado menos restos de plaguicidas en los productos bio, "normal porque no los utilizan", el empleo actual de los plaguicidas en la agricultura convencional no presenta ningún riesgo para nuestra salud.

https://www.eleconomista.es



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