• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Un bosque para hacer conciencia

LA VANGUARDIA DIGITAL /




Nota publicada: 2018-08-10

09 de agosto del 2018.- Miles de árboles se queman diariamente en incendios forestales. De hecho, las altas temperaturas de estos días han hecho que el número de fuegos aumente cada vez más.


En los últimos diez años, casi 50.000 incendios forestales han destruido gran cantidad de paisajes.


Se trata de uno de los problemas ambientales más importantes actualmente y uno de los motivos por los que ocurre es la falta de concienciación de las personas. La mayoría de los incendios son provocados por la acción del hombre: latas, cristales o colillas tiradas en el bosque son un claro ejemplo.


Un homenaje a los bosques quemados


Por suerte, hay quienes han querido rendir un homenaje a todos esos bosques calcinados por el fuego. Es el caso de Marc Sellarès, un bombero que quiso recordar el incendio de Òdena de 2015 construyendo 200 cruces a partir de árboles quemados.


La obra fue creciendo poco a poco hasta construir 1.200 cruces que conforman un paisaje espectacular de casi seis hectáreas de superficie. Su intención era mostrar sus sentimientos ante tanta desolación causada por el fuego.


Trabajó cada día clavando cruces y consiguió que el mensaje llegara de una manera muy especial a la población. Durante todo el año miles de visitantes se fueron acercando hasta el bosque para admirar el proyecto y transmitir a Marc su emoción.


“Quiero extender el Bosc de les Creus por el mundo para concienciar de que somos nosotros mismos quienes nos estamos cargando los bosques”, explica Sellarès.


La obra de Marc Sellarès se enmarca en una corriente de arte contemporáneo llamada Land Art, que consiste en transformar o modificar el paisaje como una obra de arte.


De proyecto en proyecto


El trabajo de Marc Sellarés ha cruzado límites y fronteras que ni él mismo esperaba. El Bosc de les Creus ha llamado la atención de varios artistas, que han ido a grabar performances usando el paisaje como si fuera un auténtico plató. Ha sido escenario de videoclips y sesiones fotográficas.


El fotógrafo Carles Domènech, admirado por su trabajo y afectado por lo ocurrido, quiso rendir también un homenaje y se le ocurrió una brillante idea: crear la foto nocturna iluminada más grande de la historia. Realizó una gigafoto de grandes dimensiones (casi 10 metros de ancho) compuesta por 300 imágenes.


Para hacerlo, necesitó la ayuda de diez modelos voluntarios que posaron desnudos para plasmar la idea quería transmitir: una semejanza entre las personas y el bosque. La gente desnuda muerta por la destrucción del fuego, como los árboles que protagonizan el paisaje.


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